Jugando a Tales of Berseria rápidamente te das cuenta que no se trata del usual Tales of donde el héroe intenta salvar el mundo con una sonrisa estampada en la cara. Más bien lo contrario, después de un par horas jugando la historia drásticamente cambia pasando de vivir como una joven encantadora en un pequeño pueblo junto al propio hermano y cuñado a aventurarse en un viaje de venganza donde todo vale y todos pueden ser sacrificados de cumplir su objetivo.

1V per Vendetta

Tales of Berseria, por primera vez, está protagonizado por un personaje femenino que responde al nombre de Velvet Crowe. Morena de pelo largo y tez clara, quien durante la Noche Escarlata presencia como su cuñado Arthur asesina a su hermano pequeño Laphicet delante de sus ojos para conseguir un poder inconmensurable, y  a su vez cayendo víctima del ritual que la lleva a convertirse en un Daemon.

Dicho ritual ha desatado en cada ser sobre la tierra el poder de ver los malak, espíritus de gran poder normalmente invisibles al ojo humano. Poder que sería usado formar “La Orden de los Exorcistas” quienes atando a los malak a su voluntad mitigarían la plaga que azota la tierra, donde los humanos son transformados en violentos demonios. Pero el hecho de que Arthur matara a su ser más querido para poder salvar el resto del a humanidad no tiene ninguna relevancia para Velvet, y así es como empieza no solo un viaje de sangre y venganza sino una batalla entre la razón, donde se pone el bienestar colectivo por encima del individual, y la emoción, donde el individuo lucha con todas sus fuerzas para cumplir los deseos de su corazón… En este caso la mortal venganza contra Arthur.

De hecho, Velvet nos recuerda cual es su misión a cada oportunidad que se le presenta, no dejando espacio a otro tipo de sentimientos y recordando a sus compañeros que si es necesario que uno de ellos muera para que Arthur muera, que así sea. Pero tampoco se puede decir que el resto tenga objetivos muchos más nobles. Rokurou, un espadachín demoniaco que solo quiere derrotar a su hermano mayor; Eizen, un pirata malak en busca de su capitán raptado por la orden, y Magilou, una bruja que solo quiere ver el mundo arder con tal de mantenerse entretenida. Pero no todos los personajes son tan sombríos sino que hay dos que destacan por su ternura un pequeño malak rescatado de las garras de los exorcistas que Velvet llamará Laphicet, como su hermano asesinado; y Eleonor, una exorcista que inicialmente se une como rehén y que posteriormente se convertirá en la voz de la consciencia del pintoresco grupo.

Velvet y el resto de compañeros darán la vuelta al mundo a bordo del barco del que  Eizen es primer oficial en busca de una manera de derrotar a Arthur, quien se corona como “Pastor Artorius”, dejando un rastro de destrucción a su paso hasta el punto que Velvet será conocida como el primer “Señor de la Desgracia”; de hecho Berseria se ambienta unos mil años antes a Zestiria desvelando la historia de algunos personajes que han quedado sin profundizar durante la precedente entrega y explicando el origen de la aventura de Sorey.

El punto fuerte de Tales of Berseria es seguramente la evolución psicológica de los protagonistas, empezando por Velvet y Laphicet, o el cambio de Eleanor con respecto a su visión de mundo. Tal vez la historia es demasiado directa y con poco espacio a los giros argumentales como en entrega pasadas de la saga donde las sorpresas no faltaban (véase Tales of Symphonia). Pero lo que realmente resalta es que no todo es blanco o negro, y aunque Velvet se guía por algo tan abominable como el asesinato y la venganza “las buenas acciones” de Artorius son más bien ambiguas y llenas de secretismo, al menos por lo que respecta la mayor parte de “La Orden de los Exorcistas” que se limita simplemente a seguir ordenes sin conocer sus verdaderos propósitos. De todas formas, e incluso después de haber terminado el juego, no queda claro que bando es el bueno y cual el malo, sino que más bien resulta en un choque de ideas donde cada uno decide según su propia opinión.

En definitiva se trata de una historia madura difícil de digerir, donde el asesinato es la principal motivación de nuestra protagonista, donde todo vale, donde el mundo no es de color de rosa y la redención de los propios pecados no está contemplada. Una narrativa plana con momentos exasperadamente dramáticos, a la que no le faltan toques de humor (por lo más un humor abiertamente nipón), pero si algo habría que condenar son los giros de trama esperados dada la larga preparación en la historia con largas explicaciones sobre el funcionamiento del mundo y de la magia antes de que estos ocurran, por lo que el impacto es mucho menor, además de interrumpir el flujo de la narrativa.

2Todo un clásico renovado

A pesar de que la historia sea bastante diferente a las pasadas entregas, Tales of Berseria presenta la estructura de juego clásica de la serie. El grupo visita una ciudad donde usualmente avanza la trama del juego, descubren un nuevo objetivo o les es dada una misión, se viaja a la mazmorra cercana plagada de peligros, se lucha contra el jefe de área para conseguir la información o el objeto que se busca, y finalmente se vuelve a la ciudad para completar el ciclo y avanzar al siguiente punto. Las zonas abiertas que separan las ciudades de las mazmorras podrían ser consideradas mazmorras a su vez, menos amplias que las vistas en Zestiria pero suficientemente complejas y llenas de contenido. De todas formas, no hay que preocuparse, no habrá que viajar siempre a pie; a un cierto punto de la aventura se desbloquea la geotabla, una especie de monopatín volador que permite deslizarse sobre la superficie rápidamente. El punto negativo es que las mazmorras podrían haber sido trabajadas un poco más, dado que resultan bastante planas y repetitivas excepto por algún que otro rompecabezas bastante simple, lo bueno es dentro de la mazmorra se puede guardar partida en prácticamente cualquier momento para tomar un respiro antes de proseguir sea con el guardado rápido que con los puntos de guardado distribuidos por las varias áreas.

Afortunadamente el sistema de combate tiene más para ofrecer con una enorme cantidad de mecánicas de juego haciendo que cada batalla se convierta en un desafío de habilidad sobre todo gracias a las nuevas características introducida con el sistema de “almas”.  Se empieza el combate con tres almas y se pueden acumular hasta cinco de ellas aturdiendo al enemigo o causando algún estado alterado (veneno, parálisis, quemadura, etc…), cuantas más almas se tengan más largos pueden ser los combos y más potentes son las Artes usadas, pero al mismo tiempo también se es más vulnerable a los ataques enemigos y es más fácil quedar aturdido. Pero el verdadero punto fuerte es seguramente la diversidad en estilo de combate entre los varios personajes, dado que ninguno de ellos posee un punto en común por lo que el estilo de pelea es completamente diferente y personalizado.  Además la barra explosiva, con la que se permiten realizar ataques especiales de gran poder, añade más complejidad. Un buen ejemplo es como durante un combo es posible substituir los personajes en batalla alargándolo para hacer más daño y terminar con un Arte Mística, que añadirá la posibilidad de recibir más objetos a final del combate.

Si todo eso fuera suficiente, el sistema de habilidades pasivas no es menos complicado. Las armas conseguidas (ya sea en batalla o comprándolas) pueden ser mejoradas usando materiales específicos, y cuanto más se usa mayor es el nivel de maestría conseguido con esa arma, consiguiendo que una de las habilidades pasivas de la misma quede memorizada por el personaje aun cambiando de arma o de equipación, incluso hay algunos monstruos opcionales que no pueden ser derrotados sin haber aprendido una cierta habilidad.

3Cross-Gen penalizante

Gráficamente Tales of Berseria no da lo mejor de sí dada su naturaleza cross-gen, es verdad que en Europa ha sido lanzado para PC y PlayStation 4, al igual que Zestiria, pero en Japón ha sido originalmente desarrollado para PlayStation 3 seguidamente adaptado a las plataformas de la actual generación de hardware, y los límites de la pasada generación se notan a pesar de un apartado artístico superlativo que ha sabido dar color y vivacidad a una historia llena de sombras. Hay que destacar la increíble labor de Ufotable, estudio de animación encargado una vez más de las cinemáticas prácticamente idénticas a las del anime. La animación en combate es fluida, tal vez falta algo de realismo al movimiento de los personajes durante las fases de exploración o durante las conversaciones, cuya mayor parte han sido substituidas por ilustraciones dinámicas bastante molestas, sobre todo en los diálogos más largos. Los detalles de los personajes principales han sido cuidados meticulosamente, todos los trajes y accesorios de cada uno, tal vez habría apreciado un cambio de estilo no solo en el arma principal, sino también en la indumentaria cada vez que se cambia una parte del equipo y no solo a la hora de “disfrazar” a los personajes con los muchos accesorios cosméticos desbloqueables.

Un fuerte contraste se encuentra entre las áreas abiertas y las mazmorras. Estás últimas ya aburridas de por sí dada la estructura más bien repetitiva también carece de detalles significativos, al menos en su mayor parte.

Como últimos detalles resalta la posibilidad de elegir el idioma del audio, donde podemos seleccionar el doblaje inglés o el original en japonés (yo lo he jugado en japonés). La banda sonora compuesta por Motoi Sakuraba es más bien floja y contiene pocos temas épicos que los jugadores recordarán, mientras que el tema principal de apertura que llega por mano de FLOW, titulado “Burn” es una descarga de adrenalina.