Los benchmark no solo han demostrado una mejora en el rendimiento de Xbox One S respecto al modelo precedente, sino que también ha sido demostrado como este modelo más compacto consume mucho menos respecto al modelo original.

El nuevo sistema usa menos electricidad respecto a la modelo precedente en todas las modalidades. De hecho la placa base de Xbox One S ha sido totalmente reproyectada con un nuevo FinFET SoC de 16 nm. Básicamente mientras se esta jugando la actual consola gasta entre 74W y 79W mientras que el modelo anterior necesitaba 109W, mientras que durante la lectura del un Blue-ray el consumo es de 37W en Xbox One S contra 61W de Xbox One, vamos entre un 25% y un 30% de ahorro de energía.